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Tierra de Cerezas

Tierra de Cerezas

Tierra de Cerezas

En total, en Aragón se prevé recoger este año 700 millones de kilos de fruta, pero la campaña está siendo muy desigual según la zona. La cereza es la fruta que más superficie ocupa en la Comunidad, superando las 8.700 hectáreas. De media cada año el 41 % de la producción nacional corresponde a cerezas aragonesas.

Ahora estamos en época de cerezas en Aragón. Las más tempranas han comenzado a recogerse a principios del mes de abril en la comarca del Bajo Aragón Caspe y en la comarca del Bajo Cinca. 

La altitud a la que se encuentran situadas Ricla y La Almunia de Doña Godina, otras dos localidades que cuentan con una extensión importante de hectáreas de este cultivo hacen que se retrase el momento de la recogida al igual que sucede en Calatayud, El Frasno y Aniñón, poblaciones que cada vez cuentan con una fama más merecida debido a la calidad de sus productos. La comarca Comunidad de Calatayud produjo el pasado año 15 millones de kilos entre las variedades Prime – Giant, 4-84, Early – Bigi, Early – Lory y Lapins. Cerezas cultivadas a 700 metros de altura lo que les confiere una «mayor dureza, brillo y calidad»,

A la espera del punto óptimo de maduración en todos estos lugares también Albalate del Arzobispo, Alloza y Oliete en Teruel suman sus hectáreas a la magnífica cosecha y calidad de la cereza aragonesa. No podemos olvidarnos de Bolea, en Huesca, cuya cereza se ha convertido en otro de los referentes nacionales de esta fruta.

Está claro que Aragón es tierra de cerezas. Muy pronto tendremos en su punto las de Aniñón. Desde mediados-finales de Junio hasta finales de Julio podremos comer uno de los manjares más impresionantes de Aragón. Esas cerezas de montañas de que dejan un recuerdo más allá de nuestro paladar.

Zireza, el licor de cerezas

Zireza, el licor de cerezas

Zireza, el licor de cerezas

Si por algo se caracteriza el pacharán es por sus beneficios digestivos. De hecho, la reina Blanca de Navarra hizo llevar esta bebida en 1441 hasta el monasterio de Santa María de Nieva, en Segovia, para calmar sus dolores estomacales. Zireza no es pacharán. Es nuestro licor de cerezas. Eso sí, cuenta con muchas similitudes con el pacharán que la reina navarra usaba para aliviar esos dolores de estómago.

La primera es su elaboración. Cerezas de altura descartadas para el mercado de la fruta de mesa pero ,muy valiosas por su dulzura fusionadas con aguardiente o anís pero con el alcohol en segundo plano para resaltar el sabor a fruta y el color carmín intenso que se deja ver a través de la botella.

La segunda serían sus propiedades. Un licor digestivo para después de una comida y que también podemos utilizar para la preparación de cócteles. Una graduación alcohólica de 29º nos permite disfrutar de ella con hielo o en una copa.

Zireza, bebida de reinas. Y de reyes.

San Valentín, Baco y el vino

San Valentín, Baco y el vino

San Valentín, Baco y el vino

En su origen la idea de San Valentín partió de la intención de los católicos de fomentar la afectividad y el amor como contraposición a las bacanales romanas. Y en los orígenes de la idea o de la raíz del Carnaval, de esa permisividad y descontrol, nacieron las fiestas paganas, y entre ellas, las que realizaban los romanos en honor al dios Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas. Para el dios Baco el vino nos puede conducir a estados de éxtasis y liberación en unas fiestas en las que en un principio solo participaban mujeres, las bacantes.

El origen de San Valentín también tiene tintes de celebración. Contrapuesta a las bacanales, eso sí. Según la leyenda, su origen se remonta al siglo III en Roma y a un sacerdote llamado Valentín.

En esa época, el cristianismo y las uniones matrimoniales estaban prohibidas en Roma por orden de Claudio II. El emperador creía que sus soldados serían más valientes y fuertes si no tenían ninguna atadura como esposas e hijos. Valentín consideraba que la orden era injusta y decidió de forma clandestina celebrar matrimonios, sobre todo entre los soldados más jóvenes con sus amadas en las bodegas de las cárceles del Imperio.

A la espera de su muerte, Valentín, conoció a la hija del juez de la prisión y se enamoró de ella. Como la joven era ciega, Valentín le rogó a Dios que le permitiera ver, hasta que el día de su ejecución, cuando era llevado a la plaza pública, el sacerdote le entregó un papel. Cuando ella lo abrió, ya no era ciega y leyó la nota que decía simplemente ‘Tu Valentín’.
San Valentín fue ejecutado el 14 de febrero del año 270.

Vino y bodegas. Fidelidad o bacanales.

¿Con cuál te quedas?

El viticultor

El viticultor

El viticultor

Antonio, Manuel, Carlos, son algunos de los nombres de los 180 viticultores de Aniñón que trabajan las viñas de donde nace Órdiga. En sus caras se observa de un vistazo la dimensión de su alma, sus rasgos, sus gestos, su mirada te desvela enseguida que estás ante gente noble, de confianza, con la sencillez como base de su sabiduría. En sus manos su vida, una vida dura, erosionada por el paso del tiempo y resistente. Posiblemente no te hablarán de resiliencia, pero ellos, como tantos otros trabajadores del campo, son ejemplos vivos de adaptación a las adversidades.
Antonio prefiere usar sus viejas tijeras que hacen ruido, y le permiten llevar el ritmo, cuando recolecta a mano en las 2.300 cepas de vaso que tiene en el paraje de Carracervera. Unas tierras que conoce como la palma de su mano y por las que transcurre estación tras estación para obtener lo mejor de ellas desde el respeto y la admiración.

Cuando les preguntas te dicen que no sólo es vino. Es trabajo y dedicación a la tierra, compromiso con el medio ambiente para conseguir llevar a nuestros paladares el fruto de su esfuerzo diario. Con rotunda sencillez te dice que la tierra te devuelve aquello que le das.

El mimo y dedicación con la que los agricultores desarrollan su tarea se ve reflejado en la calidad de los productos que obtienen. Sea el que sea el producto que finalmente elaboran lo que desde Tradición Altamiras hemos pretendido es acercar al consumidor este tipo de alimentos y de esta manera llevar directamente todo este valor directamente a la mesa de nuestros clientes.

DOP Calatayud

DOP Calatayud

DOP Calatayud

La D.O.P. Calatayud se sitúa en la parte más occidental de la provincia de Zaragoza.

Su clima se caracteriza por su continentalidad, con inviernos fríos y veranos calurosos.

La vid convive en altura con plantaciones de almendros, cerezos y olivos mientras que frutales como el manzano, peral y melocotón son cultivados en vega, junto a los ríos.

La altitud en la que se sitúan sus viñedos y la climatología de la zona, unido a la variedad garnacha tinta, hacen de la DOP un punto muy recomendable para el cultivo de la vid y la producción de vinos marcado por el resultado de un clásico terroir.

Los viñedos descienden por las laderas de las sierras, con altitudes que oscilan entre los 550 y los 1.040 m.

La mayor parte del viñedo se sitúan sobre suelos pedregosos, sueltos, muy pobres en nutrientes y de elevada proporción de caliza. Presentan buena permeabilidad y diversas tipologías como gravas, pizarras rojas, pizarras grises, margas y arcillo – ferruginosas.

Porqué Altamiras

Porqué Altamiras

Porqué Altamiras

Juan Altamiras fue un monje franciscano del siglo XVIII que vivió en un pequeño pueblo de la provincia de Zaragoza llamado La Almunia de Doña Godina.

Fue cocinero de varios monasterios y a lo largo de su vida fue recopilando recetas que acabo publicando en un libro titulado “El Nuevo Arte de la cocina española”.

Este libro permaneció en el olvido hasta que hace unos años fue recuperado por varios de los cocineros más prestigiosos de la cocina vasca como Andoni Luis Aduriz, a Juan Altamiras lo califica como el Ferrán Adriá del siglo XVIII.

 

En una nueva edición de la escritora inglesa Vicky Hayward se explican las recetas y la historia de Juan Altamiras de una forma amena y divertida.

Si algo define a la cocina de Juan Altamiras es la obsesión por la búsqueda de buenos productos, sanos y sabrosos para innovar en sus recetas, y con esa vocación nace el proyecto de tienda “online” de Altamiras. No solo se buscan determinados productos, sino determinadas formas de producirlos y cultivarlos, tomamos el testigo de Juan Altamiras en la búsqueda de la comida sensata.